Archive for the ‘Pensamientos’ Category

Un cuento para el día de San Valentín

Written by palabras alma on Monday, January 30th, 2012 in Pensamientos.

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Un cuento para el día de San Valentín

Larry y Jo Ann eran un matrimonio corriente. Vivían en una casa cualquiera, en una calle como todas. Como cualquier otro matrimonio común, luchaban para llegar a fin de mes y para dar a sus hijos todo lo necesario.

También eran como todos en otro sentido: se peleaban. Gran parte de sus charlas se referían a lo que no iba bien en su matrimonio y a cuál de los dos era el culpable.

Hasta que un día sucedió algo extraordinario.

—Fíjate Jo Ann, tengo una cómoda mágica, increíble. Cada vez que abro algún cajón está lleno de calcetines o de ropa interior —dijo Larry—. Quiero agradecerte que los hayas estado llenando durante todos estos años.

Jo Ann se lo quedó mirando por encima de las gafas.

—¿Qué es lo que quieres, Larry?

—Nada. Sólo que sepas que te doy las gracias por estos cajones mágicos.

Como aquella no era la primera vez que Larry le salía con algo raro, Jo Ann olvidó el incidente hasta pasados algunos días.

—Jo Ann, gracias por haber anotado tan correctamente los números en el libro de gastos este mes. Las dieciséis anotaciones son correctas: es todo un récord.

Sin poder dar crédito a sus oídos, Jo Ann levantó los ojos del calcetín que estaba zurciendo.

—Larry, si siempre te estás quejando de que anoto mal los números, ¿por qué ahora no lo haces?

—Porque sí. Sólo quería que supieras que me doy cuenta del esfuerzo que estás haciendo.

Jo Ann sacudió la cabeza y siguió con sus remiendos. Para sus adentros, masculló:

—¿Qué le estará pasando?

Sin embargo, al día siguiente, cuando Jo Ann hizo un cheque en la tienda, se fijó para asegurarse de que había anotado bien el número del cheque.

—¿Por qué de pronto les estoy dando importancia a estos estúpidos números? —se preguntó.

Trató de no hacer caso del incidente, pero el extraño comportamiento de Larry se intensificó.

—Jo Ann, la cena ha sido estupenda —le dijo una noche—. Te agradezco el esfuerzo. Vaya, si calculo que en los últimos quince años habrás preparado más de catorce mil comidas para mí y para los niños…

Otra vez fue:

—Jo Ann, la casa parece un espejo. Debes de haber trabajado muchísimo para que tenga tan buen aspecto.

Y hasta:

—Jo Ann, te agradezco que seas como eres. Realmente, me da mucho placer tu compañía.

Jo Ann estaba empezando a preocuparse. Se preguntaba qué se había hecho de los sarcasmos y de las críticas.

Sus temores de que a su marido le estaba pasando algo raro se vieron confirmados por la queja de Shelly, su hija de dieciséis años, que le comentó:

—Mamá, papá se ha vuelto loco. Acaba de decirme que estaba guapa con todo este maquillaje y esta ropa de estar por casa. No es propio de él. ¿Qué es lo que le pasa?

Fuera lo que fuere lo que le pasara, Larry no cambiaba. Casi todos los días seguía haciendo algún comentario positivo.

Pasadas varias semanas, Jo Ann se fue acostumbrando al extraño comportamiento de su marido, e incluso alguna vez se lo recompensó, a regañadientes, con un escueto «Gracias». Se sentía orgullosa de ir manteniéndose a la altura de las circunstancias, hasta que un día sucedió algo tan raro que la desorientó por completo:

—Como quiero que te tomes un descanso —anunció Larry—, voy a fregar yo los platos, así que hazme el favor de dejar esa sartén y sal de la cocina.

Después de una larguísima pausa Jo Ann contestó:

—Gracias, Larry. ¡Te lo agradezco muchísimo!

Ahora el paso de Jo Ann era un poco más ligero, su confianza en sí misma iba en aumento e incluso, alguna vez, canturreaba por lo bajo. Además, parecía que ya no tenía tantos ataques de melancolía. «Me gusta bastante la nueva forma de comportarse de Larry», pensaba para sus adentros.

Aquí se acabaría el cuento, de no ser porque un día sucedió otro acontecimiento de lo más extraordinario. Esta vez, quien habló fue Jo Ann:

—Larry —dijo—, quiero agradecerte que durante todos estos años hayas ido a trabajar para que a nosotros no nos falte nada. Y creo que nunca te he expresado todo mi agradecimiento.

Larry jamás ha revelado las razones de su espectacular cambio de comportamiento, por más que Jo Ann se ha esforzado en obtener de él una respuesta, de modo que éste seguirá siendo, probablemente, uno de los misterios de la vida. Pero es un misterio con el que me encanta convivir.

Porque, ya veis… yo soy Jo Ann.

Jo Ann Larsen
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Fragmentos de El loco de Khalil Gibran…

Written by palabras alma on Saturday, January 21st, 2012 in Pensamientos.

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Fragmentos de El loco de Khalil Gibran…

Qué loco eres tratando de llevarte sobre tus propios hombros!

Deja todo lo que llevas a cuestas en manos de quien puede cargar con todo, y no mires nunca atrás con nostalgia.

Se os ha dicho también que la vida es oscuridad, y en vuestra fatiga os hacéis eco de la voz del fatigado.

Y yo os digo que la vida es, en verdad oscuridad cuando no hay impulso.

Y todo impulso es ciego cuando no hay conocimiento.

Y todo conocimiento es vano cuando no hay trabajo.

Y todo trabajo es vacío cuando no hay amor.

Y cuando trabajáis con amor os unís con vosotros mismos y con los demás y con Dios.

Khalil Gibran

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SI HUBIERA…

Written by palabras alma on Monday, January 16th, 2012 in Pensamientos.

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SI HUBIERA…

La expresión “si hubiera…” es una de las más dañinas y hay quienes la repiten una y otra vez sin medir las consecuencias.

“Si hubiera hecho esto…”, “si hubiera cambiado aquello…”

“si hubiera evitado tal cosa…”, “si hubiera elegido tal otra…”

Es una reacción de culpa que nada soluciona, nos hace sentir mal y nos deja anclados en el ayer.

¿Cómo abrirse a una visión de esperanza y de cambio?

En lugar de decir “si tal cosa no hubiera sucedido..”, debes decir “la próxima vez…”

No es fácil, pero la vida sigue y tú puedes superar tu dolor; crecer y mejorar si cicatrizas tus heridas.

En otras palabras practica dos actitudes sanadoras:

1. Perdonarte y perdonar de corazón.

2.Aprende del error o el golpe y proyéctate con fe al porvenir.

Así actúan los triunfadores cuando fracasan y los seres nobles cuando hacen daño injustamente.

Desconozco el Autor.

Vida7: Tips Nutricionales
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¿Cómo se hace la vida?

Written by palabras alma on Monday, January 9th, 2012 in Pensamientos.

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¿Cómo se hace la vida?

La vida se hace sorbo a sorbo, paso a paso y día a día.

Se hace saboreando el Universo, caminándolo a lo ancho y a lo hondo, mirándolo a través de sus colores, oyéndolo a través de sus sonidos, palpándole la perfección y desentrañándole la luz.

La vida se hace como trabajadora de su siembra, como obrera de su palabra, como jardinera de sus flores, como cantadora de sus prodigios… como El te mandó hacerla.

La vida se hace agitando el mundo que llevamos dentro y descubriendo el mundo que llevan los demás.

Se hace respirando a Dios con la fuerza de la naturaleza, con la sabiduría de su gracia y con el impulso de sus pisadas, que van tras nosotros para que no perdamos el camino ni se nos distraiga la luz.

La vida se hace sufriendo, pero sin apagar nunca la velita encendida de la fe.

La vida se hace amando, porque el amor tiene tanto que hacer en el mundo, que no da tiempo para odios ni rencores.

La vida se hace en el espacio de lo cotidiano, en pequeños trozos de cada día, en raticos, en raticos que encendemos de pasión, en vuelos que se emprenden con besos y son sueños.

Velar y dormir, soñar y despertar, llorar y reír, creer y dudar, caer y levantarse: eso es hacer la vida.

La vida no se hace para lucir, para exhibirse, para mostrarnos como en un escaparate de vanidad y focos de colores.

La vida se hace en el recinto íntimo, en ese taller de abeja trabajadora que llevamos dentro, en ese aguijón que extrae y regala, que profundiza y endulza.

La vida se hace en el centro de trabajo de uno mismo, con su esfuerzo silencioso, efectivo, constante, devoto y masivo. Un esfuerzo que abre surco y un surco hecho para que no deje de producir.

Hacer la vida no es diseñarla a nuestro antojo, ni coserla a nuestro capricho: es estar siempre en las puntadas de su tela y en el estambre de su tejido.

Hay que caminar la vida, porque es la única manera de llegar.

Irla resolviendo con la lógica, pero emocionándola con el espíritu y calentándola con el corazón.

La vida se hace cuando das la mano y trasmites una corriente, cuando das una sonrisa y cuelas la luz, das un beso y cierras los ojos, te das a ti misma… ¡y parece que concentras el universo en tu corazón!

La vida se hace en el espacio de tu mundo y en donde se libran las batallas de los demás.

Se hace en el horizonte de ti misma y en donde vuelan los sueños de los otros, en la siembra frondosa de tu tierra y en la raíz raquítica del huerto ajeno.

La vida se hace de regalo, sin seleccionar, ni preguntar, ni escoger.

Cumple tu misión de dar.

Déjale a Dios el balance de lo que debes recibir.

Porque en ese libro de la generosidad, del esfuerzo y de la entrega, ¡se hace la vida!

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“Creatividad juguetona” – Tiberio López Fernández

Written by palabras alma on Saturday, December 24th, 2011 in Pensamientos.

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Creatividad juguetona

Cultiva una jubilosa alegría
y ejercítate en ver los acontecimeintos desde ángulos insólitos, para que crees contrastes que provoquen risa y regocijo.
Encara tus situaciones infortunadas
con espíritu juguetón.

Con tus ocurrencias divertidas neutralizarás el desconsuelo de las frustraciones.
Para lograrlo, es preciso que renuncies a tomarte demasiado en serio.
Mas si tu madurez te permite
reirte de ti mismo, a la vez, te exige ser delicado frente a los descalabros ajenos,
pues, los otros deben merecer, siempre, el más profundo respeto.

Requieres de ingenio y nobleza
para ingeniarte un chiste
sin ridiculizar a tu prójimo

Tiberio López Fernández

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Un poco de Ciencia nos aparta de Dios….

Written by palabras alma on Wednesday, December 14th, 2011 in Pensamientos.

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Un poco de Ciencia nos aparta de Dios….

Hecho ocurrido en 1892, verdadero y parte de una biografía

Un señor de unos 70 años viajaba en el tren, teniendo a su lado a un joven universitario que leía su libro de Ciencias. El caballero, a su vez, leía un libro de portada negra. Fue cuando el joven percibió que se trataba de la Biblia y que estaba abierta en el Evangelio de Marcos.

Sin mucha ceremonia, el muchacho interrumpió la lectura del viejo y le preguntó:

- Señor, ¿usted todavía cree en ese libro lleno de fábulas y cuentos?

- Sí, mas no es un libro de cuentos, es la Palabra de Dios. ¿Estoy equivocado?

- Pero claro que lo está. Creo que usted señor debería estudiar Historia Universal. Vería que  la Revolución Francesa, ocurrida hace más de 100 años, mostró la miopía de la religión.

Solamente personas sin cultura todavía creen que Dios hizo el mundo en 6 días. Usted señor debería conocer un poco más lo que nuestros Científicos dicen de todo eso.

- Y… ¿es eso mismo lo que nuestros científicos dicen sobre la Biblia?

- Bien, como voy a bajar en la próxima estación, no tengo tiempo de explicarle, pero déjeme su tarjeta con su dirección para mandarle material científico por correo con la máxima urgencia.

El anciano entonces, con mucha paciencia, abrió cuidadosamente el bolsillo derecho de su bolso y le dio su tarjeta al muchacho. Cuando éste leyó lo que allí decía, salió cabizbajo, sintiéndose peor que una ameba.  En la tarjeta decía:

Profesor Doctor Louis Pasteur
Director General del Instituto de Investigaciones Científicas
Universidad Nacional de Francia

‘Un poco de Ciencia nos aparta de Dios. Mucha, nos aproxima’.

Dr. Louis Pasteur

Salud y Diabetes

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El coraje

Written by palabras alma on Wednesday, November 16th, 2011 in Pensamientos.

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El coraje

—Entonces, ¿tú crees que soy valiente? —preguntó la muchacha.

—Claro que sí.

—Quizá lo sea, pero es porque he recibido la inspiración de algunos maestros. Te hablaré de uno. Hace muchos años, cuando trabajaba como voluntaria en el hospital de Stanford, conocí a una niña, Liza, que sufría una rara enfermedad muy grave. Al parecer, su única posibilidad de recuperación era una transfusión de sangre de su hermanito de cinco años, que había sobrevivido milagrosamente a la misma enfermedad y había desarrollado los anticuerpos necesarios para combatirla. El médico le explicó la situación al niño y le preguntó si estaría dispuesto a donar sangre a su hermana. Lo vi vacilar apenas un momento antes de hacer una inspiración profunda y responder:

«Sí,lo haré si es para salvar a Liza».

Mientras se realizaba la transfusión, el niño permaneció en una cama junto a la de su hermana, sonriendo, como todos los presentes, al ver cómo el color volvía a las mejillas de Liza. Después, su rostro palideció y se esfumó su sonrisa. Levantó los ojos hacia el médico y le preguntó con voz temblorosa:

«¿Empezaré a morirme ahora mismo?».

En su inocencia de niño, había entendido mal al médico y pensaba que tenía que dar a su hermana toda su sangre.

—Sí —añadió la narradora, he aprendido a ser valiente porque he tenido maestros inspirados.

Dan Millman
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El regalo

Written by palabras alma on Thursday, November 3rd, 2011 in Pensamientos.

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El regalo

Bennet Cerf relata este conmovedor episodio sobre un autobús que iba dando tumbos por un camino rural en el sur de los Estados Unidos.

En un asiento iba un delgadísimo anciano con un ramo de flores frescas en la mano. Al otro lado del pasillo viajaba una muchacha cuyos ojos se volvían una y otra vez hacia las flores. Cuando le llegó el momento de descender, impulsivamente, el anciano dejó caer las flores sobre la falda de la chica.

—Ya veo que te gustan las flores —explicó—, y creo que a mi mujer le gustaría que las tuvieras. Le diré que te las he dado.

La joven le agradeció las flores y se quedó mirando al anciano que, tras bajarse del autobús, cruzó el umbral de un pequeño cementerio.

Bennet Cerf

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EL HIJO

Written by palabras alma on Friday, October 21st, 2011 in Pensamientos.

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EL HIJO

Un hombre rico y su hijo tenian gran pasion por el arte. Tenian de todo en su coleccion; desde Picasso hasta Rafael. Muy a menudo, se sentaban juntos a admirar las grandes obras de arte. Desgraciadamente, el hijo fue a la guerra. Fue muy valiente y murio en la batalla mientras rescataba a otro soldado.

EL padre recibio la noticia y sufrio profundamente la muerte de su unico hijo. Un mes mas tarde, justo antes de la Navidad, alguien toco a la puerta. Un joven con un gran paquete en sus manos dijo al padre:

“Senor, usted no me conoce, pero yo soy el soldado por quien su hijo dio la vida. El salvo muchas vidas ese dia, y me estaba llevando a un lugar seguro cuando una bala le atraveso el pecho, muriendo asi instantaneamente. El hablaba muy a menudo de usted y de su amor por el arte”.

El muchacho extendio los brazos para entregar el paquete:

“Yo se que esto no es mucho. Yo no soy un gran artista, pero creo que a su hijo le hubiera gustado que usted recibiera esto.”

El padre abrio el paquete. Era un retrato de su hijo, pintado por el joven soldado. El contemplo con profunda admiracion la manera en que el soldado habia capturado la personalidad de su hijo en la pintura. El padre estaba tan atraido por la expresion de los ojos de su hijo que los suyos propios se arrasaron de lagrimas. Le agradecio al joven soldado y ofrecio pagarle por el cuadro.

“Oh no, Senor, yo nunca podria pagarle lo que su hijo hizo por mi. Es un regalo.”

El padre colgo el retrato arriba de la repisa de su chimenea. Cada vez que los visitantes e invitados llegaban a su casa, les mostraba el retrato de su hijo antes de mostrar su famosa galeria. El hombre murio unos meses mas tarde y se anuncio una subasta con todas las pinturas que poseia.

Mucha gente importante e influyente acudio con grandes expectativas de hacerse con un famoso cuadro de la coleccion. Sobre la plataforma estaba el retrato del hijo. El subastador golpeo su mazo para dar inicio a la subasta.

“Empezaremos los remates con este retrato del hijo. ?Quien ofrece por este retrato? Hubo un gran silencio.

Entonces una voz del fondo de la habitacion grito:

“¡Queremos ver las pinturas famosas!” “¡Olvidese de esa!”.

Sin embargo el subastador persistio:

“¿Alguien ofrece algo por esta pintura? $100.00? $200.00?”

Otra voz grito con enojo:

“¡No venimos por esa pintura! ¡Venimos por los Van Goghs, los Rembrandts.Vamos a las ofertas de verdad!”

Pero aun asi el subastador continuaba su labor: “El Hijo! El Hijo! ¿Quien se lleva El hijo?”

Finalmente, una voz se oyo desde muy atras de la habitacion:

“¿Yo doy diez dolares por la pintura!”

Era el viejo jardinero del padre y del hijo. Siendo un hombre muy pobre, era lo unico que podi ofrecer.

“¡Tenemos $10!… ¿Quien da $20?”, grito el subastador.

La multitud se estaba enojando mucho. No querian la pintura de El Hijo. Querian las que representaban una valiosa inversion para sus propias colecciones. El subastador golpeo por fin el mazo:

“Va una, van dos, ¡VENDIDA por $10!”

“Empecemos con la coleccion!”, grito uno. El subastador solto su mazo y dijo:

“Lo siento mucho, damas y caballeros, pero la subasta llego a su final”

“Pero, ¿que de las pinturas?”, dijeron los interesados.

“Lo siento”, contesto el subastador, “cuando me llamaron para conducir esta subasta, se me dijo de un secreto estipulado en el testamento del dueno. Yo no tenia permitido revelar esta estipulacion hasta este preciso momento. Solamente la pintura de EL HIJO seria subastada. Aquel que la comprara heredaria absolutamente todas las posesiones de este hombre, incluyendo las famosas pinturas. ?El hombre que compro EL HIJO se queda con todo!”

Reflexion: Dios nos ha entregado a su Hijo, quien murio en una cruz hace 2,000 anos. Asi como el subastador, su mensaje hoy es: “EL HIJO, EL HIJO, ?QUIEN SE LLEVA EL HIJO?” Quien ama al Hijo y lo recibe como su Salvador y Senor personal lo tiene todo.

Salud y Tips Nutricion

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De uno en uno

Written by palabras alma on Monday, October 3rd, 2011 in Pensamientos.

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De uno en uno

En una puesta de sol, un amigo nuestro iba caminando por una desierta playa mexicana. Mientras andaba empezó a ver que, en la distancia, otro hombre se acercaba. A medida que avanzaba, advirtió que era un nativo y que iba inclinándose para recoger algo que luego arrojaba al agua. Una y otra vez arrojaba con fuerza esas cosas al océano.

Al aproximarse más, nuestro amigo observó que el hombre estaba recogiendo estrellas de mar que la marea había dejado en la playa y que, una por una, volvía a arrojar al agua.

Intrigado, el paseante se aproximó al hombre para saludarlo:

— Buenas tardes, amigo. Venía preguntándome qué es lo que hace.

— Estoy devolviendo estrellas de mar al océano. Ahora la marea está baja y ha dejado sobre la playa todas estas estrellas de mar. Si yo no las devuelvo al mar se morirán por falta de oxígeno.

— Ya entiendo —replicó mi amigo—, pero sobre esta playa debe de haber miles de estrellas de mar. Son demasiadas, simplemente. Y lo más probable es que esto esté sucediendo en centenares de playas a lo largo de esta costa. ¿No se da cuenta de que es imposible que lo que usted puede hacer sea de verdad importante?

El nativo sonrió, se inclinó a recoger otra estrella de mar y, mientras volvía a arrojarla al mar, contestó:

— ¡Para ésta si que es importante!

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